lunes, 23 de febrero de 2015

La Escuela de mujeres en Durana: aprendiendo y creciendo juntas

Grupo de mujeres de Durana
Desde hace más de 30 años, animadas en aquella época por el cura del pueblo, para que tuvieran un espacio de encuentro, las mujeres de Durana se reúnen por las tardes en una sala muy acogedora que se encuentra en el edificio que alberga el Centro médico y el KzGunea, entre otros servicios.

Les encanta organizar y participar en las actividades que organiza la Escuela de mujeres, como denominan a la programación de actividades y a su lugar de encuentro, de relación, de aprendizaje y de apoyo mutuo.

Cuentan con una extensa programación de actividades:
  • Animación a la lectura
  • Manualidades
  • Excursiones
  • Taller de arte
  • Punto de encuentro: para aprender entre todas
  • Patchwork
  • Charlas culturales y video-forums
  • Visitas culturales...
Y entre las actividades del año, decidieron participar en las sesiones de saberes.

La lectura de fragmentos del libro de Anna Freixas Farré "Tan Frescas: las mujeres mayores del siglo XXI" ayuda a contextualizar la reflexión. Y a sentirnos reflejadas en casi todas las reflexiones que hace Anna, fruto de la observación, escucha y reflexión con mujeres mayores para construir referentes de mujeres mayores, sanas, sabias y con ganas de vivir y poner en valor sus vidas durante muchos más años, si la salud lo permite!!


Algunas de las ideas y prácticas que destacan estas mujeres para sentirse bien son:
  • Reunirnos en la Escuela de mujeres para vernos, distraernos, salir de casa, estar a gusto con la gente
  • Aprender cosas nuevas, tener la mente activa
  • Hacer ejercicio, gimnasia, relajarse
  • Formar parte de la Red de Mujeres del medio rural de Álava para reflexionar sobre cómo replantearnos vivir nuestras vidas queriéndonos, pensando en nosotras y teniendo tiempo para nosotras
  • Saber que tenemos amistades, que somos amigas, que nos apoyamos y queremos (sororidad)
  • Reunirnos con gente para aprender y compartir
  • No quedarnos encerradas en nosotras mismas: salir, compartir nuestros miedos, tristezas, escuchar otras maneras de superar dificultades 
  • Disfrutar con nuestra familia... sobre todo las nietas y los nietos.
El humor no debe fallar. Y, Esther, nos contó algunas "travesuras" que recuerda que hacía cuando era pequeña (aunque seguramente en la actualidad seguirá haciendo alguna que otra travesurilla para darle alegría a la vida).


Por ser obediente, a Esther le pasaban estas cosas... ¡¡Qué sensación más fantástica la de reir y hacer reir!!

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